Premiación XXOQDF

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David Yafté Díaz-Sánchez, Premiación XX OQDF
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jueves, 25 de noviembre de 2010

El disfrute de las mieles de la gloria

Bien, estoy aqui, escribiendo en mi blog. Tenía mucho tiempo que no lo hacía aunque tengo muchas ideas de cosas interesantes de que escribir, por ejemplo de la regla de Hund y como se acomoda la gente en las combis o en el metro, o de como surgió la mecánica cuántica y su relación con la filosofia de Berkeley, en fin, muchos temas, solo que como ya comenzó el entrenamiento para la XX ONQ que se realizará en la bella y fria ciudad de Toluca. Llevaré una cámara y una cobijita por aquello que acabo de mencionar. Bien, me dieron unas inmensas ganas de escribir en el blog ya que quiero comunicarles que, -extraoficialmente, aunque falta poco para que sea oficial- el que suscribe es considerado por su alma mater, el glorioso IPN, como el Mejor Químico en el Nivel Medio Superior, lo cual me llena de orgullo (del bueno) y es una invitación a reafirmar mi compromiso de seguir poniendo "La Técnica al Servicio de la Patria".
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Ahora les explico que, dentro de la "pre"-selección DFña para participar en la XX ONQ, soy el único miembro del IPN que está participando, lo que hace que represente a mi amada vok 15, al querido poli, y (de paso también a la estimada unam, pues no hay nadie de su equipo entre las filas) a la educación pública, ya que los otros miembros de la pre son de escuelas privadas... "los muy pirrurris"
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Pero lo que lo hizo oficial fue el hecho de que el martes 23 de noviembre participé en el Interpolitécnico de Química III, y aunque les parezca lógico, lo gané. El asunto bien a bien es que durante todo el año pasado lo intenté ganar pero nunca se me hizo. Entonces es un motivo para festejar, y de seguir adelante para demostrar porque el Politécnico es la institución rectora de la educación tecnológica de México.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cupido, toxinas y otras analogías químicas

No sé si se enteraron, tal vez sí, tal vez no, porque les queda medio lejos. Durante la semana del 25 al 29 de octubre se llevó a cabo la 17ª Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, donde el CECyT 15 tuvo una participación distinguida. Como cada año, se impartió una serie de conferencias, unas tuvieron tintes científicos, otras no tanto. Una conferencia que particularmente llamó mi atención fue una intitulada “Cupido es químico”. Me pareció interesante cuan cierta es esta frase.
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El infeliz querubín que se dedica a envenenar a la gente con sus flechas y a posar para las imágenes estampadas en globos, postales, hojitas y mucha otra chatarra que se vende muy bien a mediados de febrero, se distingue por dos cosas: porque está desnudo y porque tiene un vasto arsenal químico que ya quisieran los ejércitos de muchos países. Y durante el transcurso de esta plática, que tuve el gusto de escuchar dos veces, tuve una idea que me cautivó. Vino a mi mente un indio sudamericano mojando sus flechas en curaré antes de dispararlas contra su objetivo. Suponiendo que no todos conocen el curaré, he de explicar que se trata de una neurotoxina que contienen los batracios (anfibios como las ranas) y que está compuesta principalmente por una sustancia denominada tubocurarina. Esta sustancia es tan tóxica que un gramo de ella es capaz de matar a un ser humano o a una vaca.
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Concebí una relación entre el asexuado y el indio, ya que si imaginan a este último con alitas, la idea es similar… una persona empapando sustancias en sus flechas antes de dispararlas. Y estaba en mi extasiante momento de debralle, cuando recordé aquella clase con Stivalet donde movíamos el palito ;D y hacíamos sustancias parecidas (en estructura y efectos) a los transmisores bioquímicos. No diré nada más sobre el tema. Y de ahí, me transporté a otra historia con palitos… esta trataba de un Herr Professor alemán, que se dignó a dar una plática sencilla en el kindergarten y fue puesto en jaque por un preescolar. Ni modo, como dice todo el mundo, así pasa cuando sucede.
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Creo que a todos los profes les ha pasado eso, decía Andreas del Verrochio, maestro de Da Vinci, que el alumno debe superar al maestro. Pero hay pocos que lo toman así. Vienen mis fantasmas, mis recuerdos reprimidos… aquella ocasión que un san-juditas me ganó mi asiento en el metro Hidalgo; o tal vez el día en que me obligaron a comer sopa de champignones… La vez que mi equipo de calentamiento a reflujo se incendió (he ahí el porqué desde mayo me da pavor hacer prácticas de orgánica) o quizá cuando tuve un rendimiento del 0.00%...
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Todo lo que me atormenta junto en un lapso de inconsciencia autoinducida. Precisamente alcanzada por la presión interna, donde, neurotransmisores dejan de funcionar correctamente y me hacen escribir esto. Recuerdos de Veracruz, Acapulco, Facultad de Química, Cinvestav, UAM-I, bailan en mi hueco craneal y yo pseudoescuchando la plática de la mañana. Creo que todo es por pensar, por tratar de recordar si alguna vez estuve enamorado, pues si lo estuve, fue hace mucho tiempo. De ahí vienen los recuerdos perdidos, es la explicación más coherente que he tenido. Creo que no, nunca he estado enamorado. Digo, si he tenido respuestas fisiológicas frente a personas específicas, pero eso es diferente a sentir “algo profundo”.
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Y vuelvo al indio sudamericano. Tal vez sería mejor si Cupido empapara sus flechas en curaré, sarín, tabún, o que se yo. Así el mundo se evitaría muchos problemas. Aunque si las armas de las milicias del mundo dispararan lo mismo que las flechas del angelillo pornográfico, quizá lo cotidiano pasaría a ser parte de la dolce vita. Y es que como dijo John Lennon: “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, en cambio, la violencia y el odio se practican a plena luz del día”.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Chale, algo para pensar y darse de topes en la pared

Aquí ando, su confidente, su compañero, su amigo, ese soy yo. La entrada de hoy no es una más sobre mi tema favorito, química, no; esta vez usaré mi blog para invitarlos a hacer una reflexión acerca de cuestiones que como alumno te sacan de onda. Bien comenzaré diciendo que hace dos semanitas maso se llevó a cabo la semana de evaluación en el IPN. A diferencia de otros semestres, ahora si me preparé, recabé mis evidencias de aprendizaje (una sarta de papeles que venderé por kilo en cuanto ya no me sirvan) estudié para mis exámenes, e hice todas esas cosas debidas que nunca antes había hecho queriendo, esperando salir bien en mi parcial para no tener problemas al final del semestre con mis calificaciones.
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Pero durante esa semana, se llevó a cabo la semana de selección de los cuatro integrantes de la delegación mexicana que va a participar en la Olimpiada Iberoamericana (le llamaremos "la ibero"). Cuando me enteré de esta coincidencia de fechas, me apuré a tramitar oficios, recabar las firmas de mis profesores y hacer esa patrañeria necesaria de lo que se conoce como burocracia. Y me fui tranquilo a C.U. a aplicar mis "cuestionarios", pues tenía muchas posibilidades de figurar dentro de la selección.
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Justo al terminar las pruebas, me enfermé seriamente y la enfermedad no me permitía levantarme de mi cama, así que sin otra opción me quedé guardado en su humilde casa de todos ustedes sin hacer nada, en stand by, lo cual me irritaba, irritación que creció más al saber que no estaba en la lista de los integrantes de la selección mexicana. No me importaba mucho, me dolió muchísimo más no haber ido a Japón, además de que el hecho de que la ibero va a ser en la facultad de química me desmotivaba en cierto sentido.
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Ahora, ya estoy en la voca, de nuevo entrando a todas mis clases y fingiendo esa academicidad .
necesaria para que un alunmo sea bien visto. No es que no me agrade, es el hecho de que la encuentro vacia, hueca, llana y sin sentido, ¿de qué sirve tener aplatanadas a cuarenta personas en un salón cuando pueden dar más de ellos en las canchas, en la biblioteca, en los laboratorios o en las oficinas? No lo se, me esfuerzo por hacerme el de la vista gorda, así resuelvo el problema. Entre todo eso, reviso mis calificaciones y tengo emociones encontradas al videear que tengo cinco materias en extraordinario directo, cuatro más con calificaciones cuyos limites son 1-3 y una solitaria materia, química, la única que pasé, y eso con 6.
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Estoy consciente de que merecía reprobar las otras 9, por faltas físicas y no cognitivas, pero pienso en esta última asignatura; ¡¿cómo es posible que representando a la escuela y al D.F. en esta ciencia, haya panzado solo por no haber entregado el la fecha dicha un par de esquemitas y un montón de resúmenes que me sé de memoria pero que no me lo aceptaron ya que no reciben trabajos en formato sinapsoidal?! Bueno que me quejo, el IPN es como el perro que muerde la mano de quien le da de comer, así ha sido siempre. Ahora ellos dicen que prefiero la UAM o la UNAM, y ciertamente he de decir que estoy tan orgulloso de ser politécnico como lo estoy de haber tomado clases en estas dos grandes universidades. Me ven feo porque la UNAM firma mis constancias, porque la Sociedad Química de México me invita a congresos y a ellos no, porque a pesar de que soy el alumno que más participa en los eventos académicos, tambien soy uno de los que más faltan.
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Los profesores me corren de sus clases, pero no por ser desmadroso, sino porque por ejemplo, en física pregunto cuales son los efectos de una onda de choque provocada por un objeto que viaja más rápido que la luz, como en el efecto Cherenkov, o en química si digo que es posible oxidar una cetona mediante la reacción de Baeyer-Villiger, o en biología si comento algo relacionado a la vida sintética y los trabajos de Craig Venter. Me pregunto porqué me corren, pero la respuesta es obvia, y no puedo hacer nada para cambiar las cosas, la humildad no implica cambiar tus posturas.
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La opción más viable es sobrevivir este año, adaptarme como dice mi estimado amigo Darwin el mono, desechar lo que no uso, como decía mi compañero de tragos Lamarck, provocar catastrofes y salir de ellas, como lo dice mi cuate Cuvier y llevar una postura vitalista al igual que Nietzsche... O a ver que otra cosa se me ocurre ven el camino.