Premiación XXOQDF

Premiación XXOQDF
David Yafté Díaz-Sánchez, Premiación XX OQDF
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martes, 24 de mayo de 2011

Superácidos

Un superácido es un ácido con una acidez mayor que ácido sulfúrico 100%. Algunos superácidos disponibles en los comercios locales son el Ácido trifluorometansulfónico (CF3SO3H), también conocido como ácido trifílico, y el ácido fluorosulfúrico (FSO3H), siendo ambos más de mil veces más ácidos que el sulfúrico. Los superácidos más fuertes se preparan combinando dos componentes: un ácido de Lewis fuerte y un ácido de Brønsted fuerte.
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El término superácido inicialmente propuesto por James Bryant Conant en 1927 para describir ácidos más fuertes que los minerales. George A. Olah recibió el Nobel de Química en 1994 gracias a sus investigaciones en superácidos y su uso en la observación directa de carbocationes. El "ácido mágico" de Olah, llamado así por su facilidad para atacar hidrocarburos, se prepara mezclando pentafluoruro de antimonio (SbF5) con ácido fluorosulfúrico.
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El superácido más fuerte, el ácido fluoroantimónico, es una combinación de fluoruro de hidrógeno (HF) y SbF5. En este sistema, el HF se disocia, uniéndose el fluoruro al SbF5, formándose SbF6-, el cual es simultáneamente un nucleófilo muy débil y una base muy débil. El protón queda literalmente "desnudo", lo que le da al sistema una acidez extrema.
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Olah demostró que a 140ºC, el FSO3H-SbF5 convierte el metano en el carbocatión tert-butilo, una reacción que empieza con la protonación del metano. Debo mencionar que Olah descubrió el ácido mágico cuando en una mezcla de sus componentes dejó caer descuidadamente una velita de cumpleaños.
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CH4 + H+ → CH5+
CH5+ → CH3+ + H2
CH3+ + 3 CH4 → (CH3)3C+ + 3 H2
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El ácido fluoroantimónico.
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El ácido fluoroantimónico HSbF6 es una mezcla de fluoruro de hidrógeno y pentafluoruro de antimonio en diversas proporciones. La proporción 1:1 conduce al superácido más fuerte conocido, el cual se ha demostrado que protona incluso a los hidrocarburos para producir carbocationes e H2. La reacción de fluoruro de hidrógeno (HF) y SbF5 es exotérmica. El HF libera el catión (H+), y su base conjugada (F−) es secuestrada por una o más moléculas de SbF5 para producir SbF6− octaédrico. Este anión se clasifica como no coordinante, porque es tanto un nucleófilo débil y una base muy débil. El catión H+ permanece efectivamente "desnudo", lo que trae como consecuencia la extrema acidez del sistema. El ácido fluoroantimónico es 2×10^19 veces más fuerte que el ácido sulfúrico. Su pka es de -25. La reacción del fluoruro de hidrógeno y pentafluoruro de antimonio procede como sigue:
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2HF + SbF5 → H2F+ + SbF6-
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Comparación con otros ácidos.
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Los siguientes valores están basados en la función de acidez de Hammett. La acidez se indica con valores negativos de H0.
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Ácido fluoroantimónico (1990) (H0 = −31.3)
Ácido mágico (1974) (H0 = −19.2)
Superácido carborano (1969) (H0 = −18.0)
Ácido fluorosulfúrico (1944) (H0 = −15.1)
Ácido tríflico (1940) (H0 = −14.9)
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Aplicaciones
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Este ácido extraordinariamente fuerte protona casi todos los compuestos orgánicos. En 1967, Bickel y Hogeveen mostraron que la mezcla HF-SbF5 eliminará H2 del metilpropano y metano del neopentano:
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(CH3)3CH + H+ → (CH3)3C+ + H2
(CH3)4C + H+ → (CH3)3C+ + CH4
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Seguridad
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HF-SbF5 se descompone por acción del agua de forma rápida y explosiva. Reacciona con prácticamente todos los solventes conocidos. Algunos solventes que se ha probado que son compatibles con HF-SbF5 son el clorofluoruro de sulfurilo y el óxido de azufre (IV). También se han usado clorofluorocarbonos como solventes. Los contenedores para HF-SbF5 están hechos de PTFE (teflón).

miércoles, 22 de diciembre de 2010

LOS PREMIOS DE LA ACADEMIA DAVIDIANA DE CIENCIAS 2010

Bien, ya sé que muchas personas estuvieron esperando esto. estoy consciente de que me retrasé pero fue por causas de fuerza mayor. De cualquier manera aquí están los ganadores de este premio en su 1ra edición. Felicidades a todos ellos.

Física: A Arturo Alemán Castañeda y a Gerardo Cedillo Servín por explicar satisfactoriamente y sin integrales el porqué un espagueti no se rompe en dos cuando lo forzamos, además de explicar otras interrogantes que en su momento ganaron el Ig-Nóbel de física, como el porqué no se deben usar gallinas para medir la velocidad del viento en un huracán.

Química: A Luis Guillermo Moreno Alcántar, a Carlos Mauricio Maldonado Domínguez y a Arturo Juárez Flores por influir en mi formación química anterior a la XIX ONQ, ya que gracias a ellos no solo aprendí la química necesaria para llegar a la selección nacional de química, sino que fueron mi ejemplo a seguir y aún continúan siéndolo.

Matemáticas: A Juan Antonio Arias del Ángel en la categoría de matemáticas aplicadas y a Samir Castolo Sánchez en la categoría de matemáticas educativas; el primero por enseñarme a iterar en la calculadora, gracias a lo cual logré la resolución de problemas matemáticos y fisicoquímicos en tiempos record y el segundo por mostrar a priori, la necesidad de saber geometría y trigonometría en problemas de química en general.

Biología: A Breeth Ether Laleine y a Carlos Buen Abad. La primera en la categoría de biotecnología por mostrarme que la biología aplicada es importante para el desarrollo de la humanidad puesto a que permite una mayor calidad de vida de las personas. El segundo por influir en la creación de esta categoría pues su explicación de la importancia de la biología en ciencia me hizo concientizar, ya que es bien conocida mi animadversión personal hacia esta disciplina.

Medicina: A Arturo Juárez Flores por explicar el vómito en proyectil como una híper-estimulación opresiva sobre la superficie de la duramadre que irrita al quinto par craneal o al X, causando un vómito. En sus palabras: “bueno, se presiona una cosa que se llama zona postrema (conocida como Área en Gatillo) Y entonces, ¡disparas!”.

Filosofía: A Oscar Palomino Hernández y a María del Mar Estévez Fregoso por convencerme, mediante platicas, actitudes y experiencias, de que la vida no tiene un sentido específico y de que las leyes de Murphy son ciertas “Cuando algo puede salir mal, va a salir mal”.

Ciencias sociales: A la XX Olimpiada de Química del Distrito Federal y a la XIX Olimpiada Nacional de Química (a todos los participantes) por acercarme a una comunidad de jóvenes de todo el país que comparten mis gustos e inquietudes, quienes muchos de ellos futuramente serán colegas químicos en centros de investigación de toda la republica y que en conjunto son los mejores estudiantes de química del bachillerato en México. Una mención especial para Javier Alejandro Rosales Salgado, entrañable amigo y gran compañero.

Honoris Causa: A Alan Carrasco Carballo, a Raymundo Esquer Rodríguez y a Eréndira Célis Acosta por mostrar al mundo que en México hacemos bien las cosas, siendo un ejemplo a seguir por los jóvenes de todo el país. Mención a Eréndira por su asombrosa creación del Iguanol.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El disfrute de las mieles de la gloria

Bien, estoy aqui, escribiendo en mi blog. Tenía mucho tiempo que no lo hacía aunque tengo muchas ideas de cosas interesantes de que escribir, por ejemplo de la regla de Hund y como se acomoda la gente en las combis o en el metro, o de como surgió la mecánica cuántica y su relación con la filosofia de Berkeley, en fin, muchos temas, solo que como ya comenzó el entrenamiento para la XX ONQ que se realizará en la bella y fria ciudad de Toluca. Llevaré una cámara y una cobijita por aquello que acabo de mencionar. Bien, me dieron unas inmensas ganas de escribir en el blog ya que quiero comunicarles que, -extraoficialmente, aunque falta poco para que sea oficial- el que suscribe es considerado por su alma mater, el glorioso IPN, como el Mejor Químico en el Nivel Medio Superior, lo cual me llena de orgullo (del bueno) y es una invitación a reafirmar mi compromiso de seguir poniendo "La Técnica al Servicio de la Patria".
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Ahora les explico que, dentro de la "pre"-selección DFña para participar en la XX ONQ, soy el único miembro del IPN que está participando, lo que hace que represente a mi amada vok 15, al querido poli, y (de paso también a la estimada unam, pues no hay nadie de su equipo entre las filas) a la educación pública, ya que los otros miembros de la pre son de escuelas privadas... "los muy pirrurris"
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Pero lo que lo hizo oficial fue el hecho de que el martes 23 de noviembre participé en el Interpolitécnico de Química III, y aunque les parezca lógico, lo gané. El asunto bien a bien es que durante todo el año pasado lo intenté ganar pero nunca se me hizo. Entonces es un motivo para festejar, y de seguir adelante para demostrar porque el Politécnico es la institución rectora de la educación tecnológica de México.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cupido, toxinas y otras analogías químicas

No sé si se enteraron, tal vez sí, tal vez no, porque les queda medio lejos. Durante la semana del 25 al 29 de octubre se llevó a cabo la 17ª Semana Nacional de Ciencia y Tecnología, donde el CECyT 15 tuvo una participación distinguida. Como cada año, se impartió una serie de conferencias, unas tuvieron tintes científicos, otras no tanto. Una conferencia que particularmente llamó mi atención fue una intitulada “Cupido es químico”. Me pareció interesante cuan cierta es esta frase.
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El infeliz querubín que se dedica a envenenar a la gente con sus flechas y a posar para las imágenes estampadas en globos, postales, hojitas y mucha otra chatarra que se vende muy bien a mediados de febrero, se distingue por dos cosas: porque está desnudo y porque tiene un vasto arsenal químico que ya quisieran los ejércitos de muchos países. Y durante el transcurso de esta plática, que tuve el gusto de escuchar dos veces, tuve una idea que me cautivó. Vino a mi mente un indio sudamericano mojando sus flechas en curaré antes de dispararlas contra su objetivo. Suponiendo que no todos conocen el curaré, he de explicar que se trata de una neurotoxina que contienen los batracios (anfibios como las ranas) y que está compuesta principalmente por una sustancia denominada tubocurarina. Esta sustancia es tan tóxica que un gramo de ella es capaz de matar a un ser humano o a una vaca.
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Concebí una relación entre el asexuado y el indio, ya que si imaginan a este último con alitas, la idea es similar… una persona empapando sustancias en sus flechas antes de dispararlas. Y estaba en mi extasiante momento de debralle, cuando recordé aquella clase con Stivalet donde movíamos el palito ;D y hacíamos sustancias parecidas (en estructura y efectos) a los transmisores bioquímicos. No diré nada más sobre el tema. Y de ahí, me transporté a otra historia con palitos… esta trataba de un Herr Professor alemán, que se dignó a dar una plática sencilla en el kindergarten y fue puesto en jaque por un preescolar. Ni modo, como dice todo el mundo, así pasa cuando sucede.
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Creo que a todos los profes les ha pasado eso, decía Andreas del Verrochio, maestro de Da Vinci, que el alumno debe superar al maestro. Pero hay pocos que lo toman así. Vienen mis fantasmas, mis recuerdos reprimidos… aquella ocasión que un san-juditas me ganó mi asiento en el metro Hidalgo; o tal vez el día en que me obligaron a comer sopa de champignones… La vez que mi equipo de calentamiento a reflujo se incendió (he ahí el porqué desde mayo me da pavor hacer prácticas de orgánica) o quizá cuando tuve un rendimiento del 0.00%...
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Todo lo que me atormenta junto en un lapso de inconsciencia autoinducida. Precisamente alcanzada por la presión interna, donde, neurotransmisores dejan de funcionar correctamente y me hacen escribir esto. Recuerdos de Veracruz, Acapulco, Facultad de Química, Cinvestav, UAM-I, bailan en mi hueco craneal y yo pseudoescuchando la plática de la mañana. Creo que todo es por pensar, por tratar de recordar si alguna vez estuve enamorado, pues si lo estuve, fue hace mucho tiempo. De ahí vienen los recuerdos perdidos, es la explicación más coherente que he tenido. Creo que no, nunca he estado enamorado. Digo, si he tenido respuestas fisiológicas frente a personas específicas, pero eso es diferente a sentir “algo profundo”.
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Y vuelvo al indio sudamericano. Tal vez sería mejor si Cupido empapara sus flechas en curaré, sarín, tabún, o que se yo. Así el mundo se evitaría muchos problemas. Aunque si las armas de las milicias del mundo dispararan lo mismo que las flechas del angelillo pornográfico, quizá lo cotidiano pasaría a ser parte de la dolce vita. Y es que como dijo John Lennon: “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, en cambio, la violencia y el odio se practican a plena luz del día”.

viernes, 22 de octubre de 2010

Salsa bernesa en las tortas de tamal

Pues aquí, debrallando antes de presentar mi exámen de segunda fase de la olimpiada de química del D.F., amada ciudad chilangolandesa, donde las tortas de tamal son las reinas de las esquinas en las mañanas (pues en las noches, se encuentran otro tipo de “reinas” en las esquinas :P), hermoso lugar donde se puede oír con claridad los pitidos y mentadas de madre de los conductores y el bullicio de los transeúntes. Sin duda un paraíso del secuestro y de drogas. Pero, con todo esto, los capitalinos que vivimos aquí somos felices (aunque no es nada oficial), dice el estimado Darwin que es por adaptación; yo digo que es por mero gusto.
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Pero dejándonos de cosas introductorias, he de decirles que mientras estaba desayunando una guajolota de rajas, encontré en la red el artículo del que les hablo, pero pues, por alguna razón extraña no lo descargué ni saqué su ficha. El paper era acerca de la fisicoquímica de la salsa bernesa, lo cual se me hizo interesante. Digo, yo no conozco la salsa bernesa, o no que yo sepa, pero pues, de cualquier manera me dieron ganas de hablar de ella.
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Y es que dicen que no hay mayor desastre en la cocina que el de observar que un producto batido se ha “cortado”. Esto ocurre con particular frecuencia en la elaboración de la complicada salsa bernesa, más inquieta e inestable que las mayonesas: una tibia emulsión de vinagre, vino, yemas de huevo (pues con las claras, cualquiera lo sabe, se hacen las deliciosas y esponjosas mousses) y mantequilla. Tan quisquillosos elementos con frecuencia se transforman en una masa repugnante y granulenta (ejemplo de cambio entrópico, ΔS), aun cuando se crea haber seguido todo el procedimiento de manera perfecta.
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La salsa misma es una suspensión coloidal de partículas sólidas. Aunque también puede hablarse de emulsión para tratar de la salsa bernesa, ya que se trata de una dispersión de líquidos inmezclables en donde uno forma gotitas dentro del otro. Eso dice Choppin. Ahora bien, la estabilidad de la salsa depende de la correcta interrelación de las fuerzas que mantienen a las gotitas en suspensión. ¿Cuándo ocurre el desastre? En el artículo de la revista Nature (y por ello debe de ser, si no cierto, por lo menos razonable)*, Perram, Nicolau y Perram afirman que la estabilidad de la salsa se produce por dos interrelaciones eléctricas de las partículas coloidales: la de Coulomb y la de van der Waals. Por la primera las partículas se rechazan; por la segunda se atraen.
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El asunto se complica (:S), ya que es necesario estudiar las moléculas como dipolos y los campos eléctricos que surgen entre ellas. Dicen los autores de dicho artículo que las fuerzas de van der Waals entre las partículas de la sauce béarnaise son relativamente débiles, así que no entran en juego a menos que las mencionadas partículas estén muy cercanas… lo cual ocurre precisamente al calentar paulatinamente la salsa durante su elaboración. El aumento de temperatura pone a las partículas coloidales en movimiento browniano y los choques son más frecuentes.
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Hay que revisar después el asunto de los iones y el de las cargas negativas en la superficie de las partículas. Pero, en resumidas cuentas, para salvar una salsa bernesa que se ha cortado no es necesario construir un ciclotrón ni estudiar fisicoquímica avanzada (ya veo a Rocío con su Chang de fisicoquímica 8P) basta con decrementar la concentración de iones o provocar que algunas moléculas ácidas sean adsorbidas (con d de David), es decir fijadas encima de las partículas, para lo cual basta con agregar agua o vinagre y batir enérgicamente. También se pueden añadir más yemas. Cada remedio tiene sus inconvenientes (principio de Le Chatelier ó tercera ley de Newton, por cierto, ¿la tercera ley de Newton será como el principio de Le Chatelier de los colegas físicos?). Mucho vinagre la vuelve incomible, mucha agua la hace, por supuesto, aguada y mucha yema provocará pesadez.
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Espero les haya gustado la entrada de hoy y de paso les haya abierto el apetito. ¡Provecho!
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*no porque lo diga una revista se debe tomar como cierto, esto sería el equivalente a un dogma y por tanto a una religión (dato de libro (ejem. Biblia, Corán)-->"verdad absoluta”; dato de revista (ejem. Nature, Science)-->¿verdad absoluta? R=No).

domingo, 17 de octubre de 2010

Nitrogenasa: la enzima que nos provee de nitrógeno

Aquí está el problema:
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Casi todas las moléculas de nuestro cuerpo contienen nitrógeno (N). Hay N en los aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas, en nuestro material genético, en las moléculas que transportan energía dentro del cuerpo, pero ¿de dónde conseguimos el nitrógeno que consumimos? Bueno, hay mucho nitrógeno a nuestro alrededor: especialmente en la atmósfera, cerca del 78% de ésta son moléculas diatómicas de N2. Pero lo cierto es que no usamos el nitrógeno atmosférico directamente. Lo inhalamos y enseguida lo exhalamos. Parte se disuelve en nuestra sangre, da un paseo y vuelve a salir sin habernos ayudado ni dañado.
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Todos los animales obtenemos nuestro nitrógeno de las plantas. Ellas por su parte lo obtienen de dos fuentes: del amoniaco (NH3) y de los nitratos (NO3-) del suelo o de microorganismos. Aunque, las plantas superiores tampoco pueden “fijar” nitrógeno de la atmósfera; obtienen el nitrógeno de fuentes naturales o de fertilizantes químicos. Algunas de las fuentes naturales son los minerales, las plantas y animales en descomposición, así como los nitratos producidos por descargas eléctricas que bajan con la lluvia ácida. Pero, el más extraordinario fijador de nitrógeno es un tipo de bacteria que vive en los nódulos de las raíces de las plantas leguminosas, en una relación simbiótica con ellas. Las leguminosas pueden fijar grandes cantidades de nitrógeno gaseoso, o mejor dicho, la bacteria que coexiste con ellas puede hacerlo.
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Pero ¿cómo lo hace la bacteria?
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Ellas tienen (y nosotros no) una enzima, que convierte el N2 a NH3. Las enzimas son proteínas, largos conglomerados de aminoácidos diferentes que tienen en conjunto una geometría y función específica. Existe por lo regular un sitio activo donde cada enzima lleva a cabo la tarea en cuestión. Esta enzima es la nitrogenasa, llamada así en virtud de su sustrato. Y lo divertido de todo esto es que en su parte interior nos tiene una sorpresa, y es que además de los aminoácidos comunes que forman parte de todas las enzimas, posee en su sitio activo un cúmulo de azufre y dos tipos de átomos metálicos: hierro y molibdeno.
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El hierro se encuentra en la hemoglobina y en otras moléculas biológicas, pero, ¿y el molibdeno? ¿Qué está haciendo el Mo en un sistema biológico? Y en uno ¡Tan importante! Porque sin esos átomos de molibdeno, el nitrógeno no sería fijado por las bacterias. ¿En que arreglo geométrico se encuentran en Fe y Mo? ¿Cómo hacen tan eficientemente lo que todas las otras complejas enzimas en nuestro cuerpo no pueden? Hasta 1992 no teníamos ni la más vaga idea. Y no era por no intentarlo. Una intensa competencia internacional se ha establecido en la búsqueda de la nitrogenasa.
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Otros científicos se están concentrando en el cúmulo de Mo-Fe-S en el sitio activo de la monstruosa proteína, pues la masa molar de está es de 291,000 g/mol. Los químicos están sintetizando moléculas de hierro, molibdeno y azufre en el laboratorio con la finalidad de que la actividad de la nitrogenasa pueda ser modelada por moléculas más pequeñas. Algunos estaban cerca, pero ninguno resultó correcto; pero en el verano de 1992, luego de una década de trabajo, Douglas Rees y sus colaboradores del Instituto Tecnológico de California (Caltech), propusieron una estructura para el cúmulo activo de Mo-Fe-S basados en medidas de difracción de rayos X.
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Pero no ha habido gran avance hasta ahora… de hecho, la denominada “estructura proteínica del siglo” es un misterio, reto de las investigaciones bioquímicas, bioinorgánicas e inorgánicas. Espero que pronto se descubra el misterio de la nitrogenasa (Cotton, ¿Dónde estás?).

sábado, 16 de octubre de 2010

Termodinámica básica

Bien, he de decir que esta historia la encontré en el blog de mi muy estimada amiga Eréndira, a quien le pedí licencia para poder publicar su entrada. Les pido de favor que si no tienen nada que hacer como de seguro han de acostumbrar (:D) se pongan a leer el blog de Ere ya que es muy interesante y trata temas rifados como ese con la etiqueta de “mi cerebro bailarín”. También debo mencionar que hasta que tomé clases en la UAM-I (¡pitufo!), no entendía nada de termo, en especial eso de ΔS, ΔH, ΔG (un proceso es entálpicamente favorecido no así entrópicamente...o.O wtf?)… y toda esa basura poco tangible pero que ¡ahhh como ayuda a la hora de predecir muchas cosas sobre las reacciones tangibles! Je, así es esto, ni modo… algo aun peor es cuántica (xD, digo, menos práctico). Espero les guste esta entrada, pues es una manera locochona de estudiar termo.
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La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad Complutense de Madrid. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan 'profunda' que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet; razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.
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Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
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La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime), un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente:
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En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa total del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno y a qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones: la mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno.
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Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial.
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Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno: según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:
1) Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2) Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.
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¿Qué posibilidad es la verdadera? Si aceptamos lo que me dijo Alejandra (:P) en mi primer año de carrera ('hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo'), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera y por tanto daremos como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado. El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinto; dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Ale no paraba de gritar '¡Oh, Dios mío! '.
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NOTA: Éste estudiante fue el único que sacó sobresaliente...

domingo, 10 de octubre de 2010

Vida Sintética

Conferencia a impartir por David Yafté Díaz Sánchez durante el marco de actividades de la XVII Semana Nacional de Ciencia y Tecnología en el CECyT 15, Milpa Alta, México D.F. el día 26 de octubre de 2010.
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¿Será que por fin el ser humano puede crear vida diseñada a su antojo? Bueno, no. Pero casi… o muy pronto.
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Introducción: El pasado 20 de mayo, en la influyente revista de divulgación Science, se dio a conocer una noticia que ha causado demostraciones tanto de júbilo como de completa consternación: la creación de una célula bacteriana controlada por un genoma sintético. ¿Cuáles son los antecedentes de esta investigación y sus posibles consecuencias?
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El término biología sintética surgió en los años 80 para referirse a la tecnología requerida para la producción de las primeras bacterias modificadas genéticamente que poseían uno o pocos genes ajenos a su patrimonio genético original; sin embargo, hoy por hoy el término tiene una connotación mucho más amplia, ya que se refiere a la ciencia y a las técnicas utilizadas para diseñar y construir bloques de genes que confieran a los organismos características y funciones nuevas, que no existen en la naturaleza.
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Dicho lo anterior, la biología sintética es un tema que genera acalorados debates: así, algunos opinarán que estamos frente al nuevo Frankenstein y que los científicos están jugando a ser Dios; para otros será el fin del vitalismo, posición filosófica que sostiene que la vida no se crea, se transmite, y, por lo tanto, asegura que el principio vital de algún modo es independiente de la estructura de la célula.
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Uno de los puntos de vista más controversiales que sostienen los científicos involucrados en la biología sintética es que aseguran tener un acercamiento experimental para resolver el dilema más importante de la biología: entender los principios fundamentales del fenómeno al que llamamos vida. Su propuesta es que si queremos saber qué es la vida, la tenemos que sintetizar en el laboratorio, bajo condiciones experimentales estrictas. Esto reduciría a la vida a “solamente” un conjunto de reacciones fisicoquímicas de enorme complejidad. El primer paso firme ya se ha dado. Y de hecho se hace público en muchas revistas de divulgación de todo el mundo.
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Materiales y métodos: Un equipo de 24 científicos del Instituto J. Craig Venter, encabezados por el propio J. Craig Venter, reprogramó una célula de la bacteria Mycoplasma capricolum, introduciéndole el genoma completo de otra especie, Mycoplasma mycoides, y logró que viviera y se reprodujera establemente. Desde un inicio, hace más de cinco años, a este grupo de científicos le quedó perfectamente claro que había que resolver dos problemas clave que, además, podían solucionarse independientemente uno del otro.
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El primero era establecer cómo se podría trasplantar un genoma a una célula huésped y lograr que éste sustituyera al original y así “tomara” el control de las funciones celulares. En 2007, Venter y colaboradores publicaron en Science un artículo intitulado: “Trasplantes de genomas en bacterias: cambiando una especie en otra”, en el cual daban cuenta de cómo resolvieron el primer problema.
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El segundo problema se centraba en cómo sintetizar químicamente un genoma. Contra todos los pronósticos, esta meta se resolvieron rápidamente: Meses después, en la misma revista salió publicado otro artículo de dichos autores, cuyo título era “Síntesis química completa, ensamblaje y clonación del genoma de Mycoplasma genitalium”, con el que anunciaban que habían resuelto el segundo problema. Es decir, en 2008 ya tenían establecida una metodología para crear, por vez primera en la historia, un célula sintética viva. Y los autores se jactaban de haber obtenido vida de 4 frascos: A, T, G, C.
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Para asegurar el éxito de estos experimentos, Venter y sus compañeros decidieron que en un inicio era más prudente imitar a la naturaleza, así es que se impusieron la tarea de diseñar un genoma muy parecido al de Mycoplasma mycoides, pero incluyendo en él ciertas diferencias genéticas a las cuales llamaron, como si fueran papel moneda, marcas de agua, con el único propósito de hacer que el genoma artificial fuera fácilmente distinguible del nativo, y descartar cualquier tipo de contaminación.
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Venter y su equipo contrataron a una compañía especializada en fabricar ADN ( Synthetic Genomics). Le dio un archivo con la “receta” completa del genoma de Mycoplasma mycoides (un millón de pares de bases, “pb”) y recibieron a cambio mil fragmentos de unos mil pb de longitud. Luego fueron ensamblando los fragmentos para formar tramos de 10 mil pb, luego 100 mil, y finalmente el genoma completo (1.08 –mega-pb), que usaron para transformar a una especie en otra.
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Es muy importante subrayar que este primer ensamblaje se hizo, aunque parezca una locura, dentro de la levadura de la cerveza (Saccharomyces cerevisiae). Esto se debe a que se han desarrollado manipulaciones genéticas que permiten “pegar” pedacitos de ADN en un orden preestablecido, de una manera ágil y barata, dentro de este microorganismo.
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Gibson y Venter tenían bien claro que si querían trasplantar exitosamente su genoma artificial ante todo debían evadir el sistema de defensa de la célula huésped, pues las bacterias poseen enzimas, conocidas como enzimas de restricción, que destruyen cualquier ADN que provenga de fuera. Este mecanismo, obviamente no surgió para hacerles la vida difícil a los investigadores, sino para destruir el material genético de los virus que las infectan. Las bacterias han desarrollado, al mismo tiempo, enzimas que modifican su propio ADN (metilasas), a fin de evitar que las enzimas de defensa confundan lo propio con lo ajeno y lo destruyan. Por ello, estos investigadores purificaron las enzimas de protección de ADN de Mycoplasma capricolum, y las usaron para proteger su genoma artificial.
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Para poder lograr el trasplante, se incubó el ADN protegido del genoma sintético con las células de Mycoplasma capricolum, en presencia de un sustancia (polietilenglicol) que promueve la entrada del ADN a las células. Por un mecanismo que todavía no se entiende a cabalidad, las células que reciben el genoma sintético eliminan el propio.
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Otro reto importante al que tuvieron que enfrentarse estos investigadores fue el de buscar una manera eficiente de reconocer a las pocas células en las cuales ocurrió el trasplante, distinguiéndolas de aquellas células huésped que permanecieron sin cambio. Con este fin, mañosamente introdujeron en el genoma sintético, además de las marcas de agua, dos propiedades que están ausentes en el genoma de las células huésped: un gen que confiere resistencia al antibiótico Tetraciclina y otro gen que provoca que las células se vuelvan azules en presencia de un reactivo químico especial. Comprobaron así que las células en las que ocurrió el trasplante se volvieron azules en presencia de este reactivo y crecieron en medio de cultivo con Tetraciclina.
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Las células con el genoma sintético fabricaron poco a poco nuevos componentes celulares, siguiendo las instrucciones presentes en el nuevo genoma, hasta sustituir por completo todos los componentes de la célula original, como posteriormente demostró el equipo de Gibson y Venter. Hasta ese momento, se obtuvo, por fin, una célula cuya estructura y fisiología depende exclusivamente del genoma artificial.
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Análisis de resultados: Muchos investigadores están convencidos que ésta es una nueva oportunidad para construir, de manera fácil y económicamente rentable, bacterias que fabriquen, por ejemplo, medicamentos novedosos o biocombustibles; también existen otros para los que estas innovadoras tecnologías hacen factible producir organismos que sirvan de biosensores para vigilar el medio ambiente o mejor aún, para estudiar las bases de la vida misma. Pero también hay muchos científicos que temen que esta tecnología recién nacida constituya el camino para crear inauditas y más potentes armas biológicas. Otros temen que no podamos evaluar todavía las consecuencias ecológicas del “escape” al medio ambiente de alguno de los futuros organismos artificiales. Ante la noticia, el Vaticano expresó que la nueva tecnología puede ser un desarrollo positivo si se usa correctamente, no sin dejar clara su firme creencia en que sólo Dios es capaz de crear la vida. Bajo este abanico de opiniones y de confusas perspectivas, Estados Unidos y los países que conforman la Unión Europea (ojalá México no se quede atrás) están organizando foros de bioética que sopesen la situación, analicen las consecuencias de esta nueva ciencia y establezcan códigos de ética, evidentemente muy necesarios.
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Para concluir: Me gustaría recalcar que las tecnologías no son buenas ni malas, todo depende de cómo se usen. Por ejemplo, la pólvora puede usarse en los festivos fuegos artificiales o en una bomba. La morfina puede usarse como un analgésico maravilloso o como una droga terriblemente adictiva. La energía atómica se puede usar para borrar de un solo golpe a una ciudad entera, o proveerla de toda la energía eléctrica que necesita. Así es que informar y reflexionar cuidadosamente sobre las nuevas tecnologías es esencial para promover su uso adecuado.

martes, 5 de octubre de 2010

Gatos con sonrisa y sonrisas sin gato

Hacía mucho tiempo que mi estimado Karibe, el mismo que escribe en la página de karibe’s place, me había recomendado ver la película de Alicia en el país de las maravillas. Y mientras me encontraba viendo esta película, fue inevitable pensar en él y en lo genial que se la debe estar pasando ahora en la Facultad de Ciencias, entre nerds, interesantes libros viejos y mucho anti-religionismo (ahí han de leer la biblia según Spinoza, Newton, Maxwell y Planck, siempre lo he pensado así :D). De ahí nació la idea de lo que leerán a continuación, que es dedicado a mi muy apreciado amigo Arturo, próximo miembro de El Colegio Nacional ;) (¿Oigo por ahí sucesor de García-Colín Scherer?), esperando que le guste. A lo mejor ustedes ya vieron la película Alicia en el país de las maravillas; ó mejor aún, quizá han leído el libro original de Lewis Carroll (♥), que es mucho más fino. En cualquier caso, seguramente saben que en el país de las maravillas las cosas no suceden como mandan el sentido común y las buenas costumbres. Por ejemplo, en el fascinante y extraño mundo de Lewis Carroll (que yo pienso era adepto a la María Juana y al peyote), para quedarte en el mismo lugar tienes que correr lo más rápido posible, que es exactamente lo contrario de lo que ocurre en el mundo cotidiano (según mi realidad, no se la de ustedes). Si van a visitar al “sombrerero loco”, que por cierto quedo así por la prolongada exposición a los vapores de Hg, hagan lo que hagan siempre llegarán a la hora del té :). Y si se pasean por ahí tal vez se topen con un gato sin sonrisa, lo que no tendría nada de raro, pero también se pueden encontrar una sonrisa sin gato, que es como suele aparecerse el famoso gato Cheshire que ayuda a Alicia en sus peripecias.
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…y hablando de gatos, quisiera contarles la historia de un felino que también tiene sus rarezas: el gato de Schrödinger (se pronuncia Schroedinger, para los que no saben). Este personaje no vive en el país de las maravillas, sino en el mundo de la mecánica cuántica :(, rama de la física que estudia el comportamiento de la materia en la escala de los átomos, los electrones, los fotones y otras partículas submicroscópicas; tiene tantas aplicaciones que la vida moderna (con computadoras, LEDs y rayos láser, por ejemplo) no sería posible sin ella. En el mundo cuántico suceden cosas tan extrañas como las que le ocurrieron a Alicia un día, cuando se quedó dormida debajo de un árbol.
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La física en el país de las maravillas: “Hubiera preferido ser empleado en la oficina de patentes de Berna en vez de físico” (:P ¡soy un hijo de mi madre!), escribió Albert Einstein a su amigo y compadre Max Born en los años veinte, al ver el aspecto que estaba tomando la física con el nacimiento de la mecánica cuántica, teoría de la cual tanto Einstein como Born eran creadores. Los físicos habían empezado a hablar de partículas que se comportan como ondas y que no tienen posición definida hasta que uno las observa (debo externar mi odio hacia todos aquellos físicos que parlanchinamente derrumbaron casi todo el edificio de la física, hasta sus sólidos cimentos filosóficos, de lo cual platicaré en alguna otra entrada al blog), de “saltos cuánticos”, en los que una partícula (por ejemplo, un electrón girando alrededor del núcleo de un átomo) podía ir de una posición a otra instantáneamente sin pasar por los puntos intermedios, y de otras rarezas por el estilo, más dignas de los personajes de Lewis Carroll que de los objetos que solían estudiar los físicos.
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La mecánica cuántica (en la interpretación más usual, mas no la única) decía que, mientras nadie lo observara, un objeto gobernado por las leyes cuánticas podía encontrarse en muchos estados al mismo tiempo, aunque éstos fueran incompatibles desde el punto de vista de la física de todos los días, la llamada física clásica. Un electrón, digamos, podía estar en varios lugares al mismo tiempo, o tener dos valores distintos, y opuestos, de la propiedad física de las partículas submicroscópicas conocida como espín. En lenguaje técnico se dice que el objeto se encuentra en una superposición de estados coherentes. Sin embargo, cuando alguien hacía una medición para determinar la posición o el estado de espín de las partículas obtenía un resultado bien definido, por ejemplo: el electrón se encontraba exactamente en tal punto y no en otro. La medición destruía la coherencia, de tal manera que uno nunca podía “cachar” a la partícula en una superposición de estados coherentes (maldito Heisenberg, Einstein intento persuadirlo al decir “Der Herrgott würfelt nicht” (ó Dios no juega los dados), pero al parecer, Herrgott sí juega, y lo hace conforme a la ecuación de Schrödinger…¬¬). Hubo quien dijo que esta selección del estado de la partícula al momento de observarla la efectuaba la mente del observador (malditos idealistas cuánticos, entre ellos el Premio Nóbel de física, Eugene Wigner). Dicho de otro modo, ¡que la psique afectaba el comportamiento de la materia! Peor aún, las partículas, al parecer, tenían voluntad propia. Un electrón lanzado contra una pared con dos rendijas podía decidir por sí solo (sin que mediara ninguna causa) por cuál de las dos rendijas pasar, y si nadie lo observaba pasaba por las dos al mismo tiempo e interfería consigo mismo como si fuera una onda. ¡Qué horror! Ó como dice Palomino: ¡Me zurro!
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Quizá una de las peculiaridades de la mecánica cuántica que más preocupaban a Einstein era que las propiedades físicas de dos partículas que alguna vez estuvieron cerca una de la otra permanecían relacionadas aunque las partículas se separaran. Por ejemplo, aunque las partículas se vayan a extremos opuestos del Universo, cada una de ellas reaccionará instantáneamente a cambios producidos en la otra, como si estuvieran conectadas por una especie de telepatía cuántica que les permitiera intercambiar información a velocidad infinita (en infinitum, dicen por ahí y sin hacer publicidad a nadie) .Este fenómeno, conocido como no localidad, hacia jalarse los cabellos a Herr Einstein, pues contradice su teoría de la relatividad, que dice, entre otras cosas, que nada puede viajar más rápido que la luz, y mucho menos a velocidades infinitas. Un corolario de este fenómeno: entonces se puede aplicar la no localidad a todo el universo, pues de acuerdo con la teoría del Big Bang, o gran explosión, todos los componentes del universo estuvieron unidos en una inimaginable singularidad y descritos, por lo tanto, por una misma función de onda (debralle supremo).
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Einstein no era el único que estaba dispuesto a considerar un cambio drástico de profesión por culpa de la mecánica cuántica. Otro inconforme era Erwin Schrödinger, quien también era uno de sus creadores. En 1935 Schrödinger atacó el problema de la coherencia y para ilustrarlo ideó un “experimento pensado”, conocido como “la paradoja del gato de Schrödinger”. Un experimento pensado es un razonamiento físico escueto que ayuda a aclarar ideas sin necesidad de ponerse en práctica. El experimento pensado del gato de Schrödinger consiste en meter un gato en una caja provista de una muestra de átomos radiactivos, como los de Th que estoy manejando para mi tesis. Los átomos radiactivos tienen núcleos inestables que pierden partículas. Cuando esto ocurre decimos que se ha producido una desintegración radiactiva. La caja tiene, asimismo, un dispositivo que mata al animal si se produce una desintegración en la muestra de átomos. La parte cuántica del aparato gaticida son los átomos radiactivos, los cuales se escogen de tal manera que tengan una probabilidad de 50% de producir una desintegración en el lapso de una hora (esto es para simplificar el argumento y no importa si de veras existen tales átomos; eso es lo bueno de los experimentos pensados). De acuerdo con la mecánica cuántica, al cabo de una hora la muestra radiactiva se encontrará en un estado indefinido que es superposición coherente de los dos estados posibles: (1) se produjo la desintegración; (2) no se produjo la desintegración.
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Quizá no parezca tan extraño que unos átomos (que a fin de cuentas son unas cosas que ni siquiera podemos ver) se encuentren en dos estados a la vez. El problema es que la descripción cuántica se puede extender al gato, cuyos dos estados posibles al cabo de una hora son: (1) el gato está vivo; (2) el gato está muerto. La mecánica cuántica dice que, antes de abrir la caja para comprobar la situación del pobre animal, su estado es una superposición coherente de (1) y (2); es decir, el gato está a la vez vivo y muerto. ¡VIVOMUERTO! :S ¡Qué incómodo y bochornoso!
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El argumento original de Schrödinger estaba encaminado a criticar la llamada interpretación positivista, empirista, operacionalista, ortodoxa, o de la escuela de Copenhague de la mecánica cuántica. Según ésta, la mecánica cuántica es la teoría más completa posible del comportamiento del mundo submicroscópico a pesar de los muchos huecos que los escépticos perciben en su estructura. Por ejemplo, ¿qué determina por cuál rendija pasará el electrón, o en qué momento se producirá una desintegración radiactiva? La mecánica cuántica no es capaz de decirlo. Pero en los últimos años la discusión ha pasado del ámbito especulativo de los experimentos pensados a los experimentos reales. Por supuesto, nadie está pensando en someter gatos de verdad a torturas cuánticas (aunque con gusto lo consideraría si alguien me lo preguntara). Los físicos de hoy llaman gato de Schrödinger a cualquier montaje experimental en que un objeto macroscópico (por ejemplo, un campo electromagnético) esté acoplado a un sistema cuántico (digamos, un átomo que atraviesa la región del campo electromagnético) de tal manera que pueda entrar en una superposición de estados coherentes. Los distintos gatos de Schrödinger que han ideado los físicos sirven para dar respuesta a la pregunta: ¿cómo se pasa del extraño mundo de la física cuántica al mundo cotidiano la física clásica? Es como preguntar ¿cómo se va del país de las maravillas al mundo cotidiano? y, a diferencia de lo que le ocurre a Alicia, en la física no basta despertar de un sueño.
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En diciembre de 1996 un grupo de investigadores franceses construyó un gato de Schrödinger usando un campo electromagnético atrapado en una cavidad resonante (como, digamos, el que se forma dentro de un horno de microondas al recalentar una pizza :D). Haciendo pasar por la cavidad un átomo que se encontraba en una superposición de dos estados de energía, el equipo logró que el campo electromagnético vibrara de dos maneras distintas a la vez, o sea, que entrara en una superposición coherente de dos estados de oscilación. Los investigadores afirman haber podido estudiar cómo se produce la destrucción de la coherencia cuántica. Si sus afirmaciones son ciertas, han atrapado al gato de Schrödinger con las manos en la masa en el preciso instante en que decidía si estar vivo o muerto. Otro equipo de investigadores afirma haber observado un átomo individual en dos posiciones al mismo tiempo. Los dos estados de posición estaban separados 80 nanómetros (0.00000008 metros), una distancia pequeña, si se quiere, pero enorme comparada con el tamaño de los átomos.
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¿Podemos regresar del país de las maravillas? Pero antes otra pregunta: ¿para qué querríamos regresar? El problema es claro: la física tiene que explicar por qué la materia se comporta de manera cuántica unas veces y clásica otras, y en qué circunstancias ocurre cada uno. Hace más de setenta años que algunos físicos no duermen tranquilos debido a esta incómoda dualidad. Algunos objetos se comportan cuánticamente; otros no. ¿Dónde y cómo ocurre la transición cuántico-clásica? Para explicar la destrucción de la coherencia y tender un primer puente entre el comportamiento cuántico y el clásico, W. Zurek, del Laboratorio Nacional Los Álamos, en Estados Unidos, ha propuesto un mecanismo al que llama “decoherencia”. En esta teoría no hace falta una persona para efectuar las mediciones que destruyen la superposición de estados coherentes de un sistema cuántico. Zurek opina que la interacción del sistema con su entorno basta para seleccionar un solo estado entre todos los posibles. Con esta hipótesis, explica por qué los objetos macroscópicos por lo general no se comportan cuánticamente: a temperaturas normales (300 Kelvin) y masas macroscópicas (digamos, de 1 gramo para arriba), la coherencia se pierde en un lapso brevísimo (de menos de segundos). Un gato de verdad no puede estar en una superposición de estados coherentes el tiempo suficiente para que lo notemos. El problema con la teoría de la decoherencia es que, si bien explica por qué los objetos que se comportan clásicamente no pueden entrar en superposiciones coherentes, no proporciona mecanismos de selección que determinen en cuál de todos sus estados posibles queda el objeto después de la interacción con el entorno. El gato de Schrödinger se guarda sus secretos.
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Mientras tanto los físicos han empezado a encontrar aplicaciones para las superposiciones cuánticas. Unas son plausibles, como un gato sin sonrisa; otras descabelladas, como una sonrisa sin gato. Entre las primeras se cuenta la posibilidad de usar la mecánica cuántica para proteger mensajes transmitidos por fibras ópticas. Este método de criptografía cuántica ya se ha puesto a prueba y, al parecer, da resultado. También se está estudiando la manera de usar átomos individuales en superposiciones coherentes para almacenar y manipular información controlando sus propiedades cuánticas por medio de ráfagas de luz láser. Según los proponentes de la nueva disciplina conocida como computación cuántica, esto podría permitir obtener memorias y procesadores de computadora del tamaño de un átomo (sus unidades serian los qubits). Pero la aplicación más digna y fumada del país de las maravillas es la teletransportación cuántica. Al decir de algunos investigadores, la extraña propiedad llamada no localidad podría permitirnos transmitir información instantáneamente a cualquier distancia. Imaginemos las posibilidades: podríamos ir a tomar el té con el sombrerero loco aunque viviera en la galaxia de Andrómeda (a 2 millones de años-luz) y estar de regreso a tiempo para la cena afuera del metro Lindavista ;D.
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Es hora de ponerle punto final a este artículo antes de que nos lleve de regreso al país de las maravillas. Por el momento, la explotación práctica de las propiedades más inquietantes de la mecánica cuántica sigue siendo fantasía, como el sueño de una niña que duerme al pie de un árbol.
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PS: David Y. Díaz Sánchez, Industrias Díaz y Clodeben, S.A. de C.V. no aprueban la experimentación con gatos de a deveras…

lunes, 20 de septiembre de 2010

Bibliografía Básica de Química

Aquí les dejo una pequeña lista de la bibliografía que a mi me parece básica para comenzar a estudiar química. Posteriormente les dejaré la bibliografía ácida :D!...
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International Union of Pure and Applied Chemistry (IUPAC), Physical Chemistry Division. (1993). Quantities, Units and Symbols in Physical Chemistry, 2nd Edition. Inglaterra: Blackwell Science.
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Ballhausen, C. J., & Gray, H. B. (1965). Molecular Orbital Theory: An Introductory Lecture. New York: W.A. BENJAMIN, INC.
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Brady, J. E. (1990). GENERAL CHEMISTRY: Principles and Structure, 5th Edition. USA: Jhon Wiley & Sons, Inc.
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Brown, T., Le May, H., & Brusten, B. (1998). Química: la ciencia central. México: Prentice Hall.
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Bruice, P. Y. (2008). Química Orgánica, 5a. Edición. México: PEARSON EDUCACIÓN.
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Chang, R. (2008). Fisicoquímica para las ciencias químicas y biológicas, 3a. Edición. Mexico: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA EDITORES S.A. DE C.V.
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Chang, R. (2009). Química, 10a. Edición. México: McGraw-Hill.
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Choppin, G. R., & Summerlin, L. R. (1997). Química, 15a. Reimpresión. México: PUBLICACIONES CULTURAL, S.A. de C.V.
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Cotton, F. A., & Wilkinson, G. (2008). Química Inorgánica Avanzada. México: Limusa.
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Domínguez-S., X. A., & Domínguez-S., X. A. (1982). Química Orgánica Experimental. México: LIMUSA, S.A.
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Dybdahl Hede, P., & Prip Beier, S. (2007). Inorganic and Applied Chemistry. Copenhagen: Ventus Publishing Aps.
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ESIQIE-IPN. (2008). Química Orgánica Experimental a Escala Semi-micro y Fundamentos de Espectroscopía. México: Ediciones Gráficas Zeta, S.A. de C.V.
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Hoffmann, R., & Torrence, V. (2006). Química imaginada. Reflexiones sobre la ciencia. México: SEP: FCE.
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Housecroft, C. E., & Sharpe, A. G. (2006). Química Inorgánica. Madrid: PEARSON EDUCACIÓN S.A.
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Huheey, J. E. (1981). QUÍMICA INORGÁNICA: Principios de Estructura y Reactividad, 2a. Edición. México: HARLA S.A. de C.V.
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Juaristi, E. (2008). Fisicoquímica Orgánica. México: El Colegio Nacional.
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Juaristi, E. (2007). Introducción a la Estereoquímica y al Análisis Conformacional. México: El Colegio Nacional.
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Levine, I. N. (1996). Fisicoquímica, 4a. Edición. España: McGraw-Hill.
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Levine, I. N. (2001). Química cuántica, 5a. Edición. Madrid: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.
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McEvoy, S. P., & Zárate, O. (1998). Teoría cuántica para principiantes. Buenos Aires: Era Naciente.
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MERCK KGaA. (1999). Catalogo. Reactivos Productos Químicos . Edición 1999/2000. Darmstadt, Alemania.
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Pauling, L. (1970). General Chemistry, 3rd Edition. New York: W.H. Freeman.
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Perry, R. H. (1997). PERRY'S CHEMICAL ENGINEERS' HANDBOOK, 7th Edition. USA: McGraw-Hill.
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Quiñoá-Cabana, E., & Riguera-Vega, R. (2005). Nomenclatura y representación de los compuestos orgánicos, 2a. Edición. Madrid: McGRAW-HILL/INTERAMERICANA DE ESPAÑA, S.A.U.
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Rayner-Canham, G. (2000). Química inorgánica descriptiva, 2a. Edición. México: PEARSON EDUCACIÓN.
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Skoog, D. A., West, D. M., Holler, F. J., & Crouch, S. R. (2005). Fundamentos de Química Analítica, 8a. Edición. México: Cengage Learning Editores S.A. de C.V.
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Stryer, L. (1979). Bioquímica. Barcelona: EDITORIAL REVERTÉ.
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Wade, J. L. (2004). Química Orgánica, 5a. Edición. Madrid: PEARSON EDUCACIÓN, S.A.
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Whitten, K. W., Davis, R. E., Peck, M. L., & Stanley, G. G. (2008). Química, 8a. Edición. México: Cengage Learning Editores, S.A. de C.V.

lunes, 23 de agosto de 2010

Efectos relativistas

Entre muchas generalizaciones acerca de los elementos más pesados hay dos que dependen de la teoría cuántica para su explicación:

La energía de ionización de los electrones 6s es anormalmente elevada, conduciendo a la notable estabilización del Hg(0), Tl(I), Pb(II) y Bi(III) comparado con Cd(0), In(I), Sn(II) y Sb(III); Mientras que las energías de enlace por lo general disminuyen al bajar en un grupo de elementos del bloque p, con frecuencia aumentan al bajar en un grupo de metales del grupo d, tanto en los propios elementos como en sus compuestos.

Estas observaciones pueden explicarse (aunque distan mucho de ser sencillas) si se combina la teoría de la relatividad de Einstein con la mecánica cuántica, en cuyo caso se atribuyen a efectos relativistas. Nos centraremos en generalizaciones químicas.

Según la teoría de la relatividad, la masa m de una partícula aumenta a partir de su masa en reposo mo cuando su velocidad v se acerca a la velocidad de la luz, c, y m viene dada por la ecuación:
Para un sistema de un electrón, el modelo de Bohr del átomo (que, a pesar de sus deficiencias, da el valor correcto para la energía de ionización) conduce a la velocidad del electrón, expresada por la siguiente ecuación:
Donde Z = número atómico, e = carga del electrón, ε0 = permitividad del vacío, h = constante de Planck.

Para n = 1 y Z = 1, v es solo ≈ (1/137) c, pero para Z = 80, v/c se hace ≈ 0.58, conduciendo a m ≈ 1.2 m0. Como el radio de la órbita de Bohr viene dado por la ecuación:


El aumento de m tiene como resultado aproximadamente un 20% de contracción del radio del orbital 1s (n = 1); esto se denomina contracción relativista. Otros orbitales s están afectados de manera análoga y, como consecuencia, cuando Z es elevado los orbitales s han disminuido el solapamiento con los orbitales de otros átomos. Un tratamiento detallado muestra que los p (que tienen una densidad electrónica baja cerca del núcleo) están menos afectados. Por otra parte, los orbitales d (que están apantallados de forma más efectiva de la carga nuclear por los orbitales s y p contraídos) experimentan una expansión relativista; un argumento similar se aplica a los orbitales f. La contracción relativista de los orbitales s significa que para un átomo de elevado número atómico, hay una energía extra de atracción entre los electrones s y del núcleo. Esto se pone de manifiesto en las energías de ionización más elevadas para los electrones 6s, que contribuyen al efecto termodinámico del par inerte 6s.

lunes, 9 de agosto de 2010

Génesis

¿Cómo se creó esta maravillosa mezcla heterogénea de elementos? En el principio hubo una gran explosión, así parece, y las cosas estaban verdaderamente calientes. Un segundo después la temperatura disminuyó a unos diez billones de grados Celsius, los protones, neutrones y electrones pudieron existir.

Cuando Dios hizo el Sol
se acostó de espaldas sobre su blanca
playa de arena, y extendiendo
sus pálidas manos,
hacia su espacio, formó
allí una esfera de hidrógeno,
Dios lo hizo, lo encendió
con su fuego nuclear. Él
sintió, Dios sintió, su calor
en su mano suave. Y
era bueno, era su Sol.

Cuando Dios se dispuso después
a hacer la Luna, puso
sus pies en el casco de hielo
de Marte, y extendió la mano
de nuevo, asiendo un pedazo
de un viejo sol, y Dios
lo lanzó, como bola de nieve,
hacia su Tierra. La Tierra
se estremeció, y así la Luna,
la Luna de Dios, alcanzó a ser.
Él sintió su luz reflejada,
y era buena, su Luna.

Cuando llegó el momento para que
Dios poblara esta Tierra azul,
se paró en el arrozal
y en el mar, hundido hasta
las rodillas, y, Dios querido, Él
no hizo a las personas a su
imagen, simplemente extendió
sus manos ya tostadas por su Sol
para plantar una mitocondria,
aquí un ojo de calamar, una semilla
de arroz. Les dio el azar, reglas,
el tiempo de Dios, y muy pronto
vinieron las criaturas, hablaron.
Era buena, la palabra
entre Dios y su gente.

miércoles, 21 de julio de 2010

Solo por diversión

Durante el tiempo que estuve estudiando para competir en las olimpiadas de química, como en toda la vida, existieron momentos buenos, momentos no tan agradables y sin duda alguna, momentos inolvidables. Todo esto pasó de manera fugaz, mi vida comenzó a no tener un sentido fijo y perdí el objetivo principal de la misión. Fue una relación simbiótica entre las comodidades que la química me daba y mi deseo de aprender cada día cosas nuevas. Cada vez era más difuso el horizonte.

Pero platicando con un muy estimado amigo de Baja California, recordé que el motivo de estar concursando no es otro más que la diversión; puramente engendrada apartir de disfrutar los encantos de la química y del amor tan profundo que tengo por esta ciencia. Así recordé aquellos tiempos en los que no me importaba enfundarme en una bata y saltar al acecho de nuevas reacciones; esos momentos en los que con productos de uso domestico común conformé mi primer laboratorio de trabajo; lejanos días en los que con tubos de ensaye de mi juego de química y con pequeñas remesas de químicos baratos descubría los secretos intimos de la naturaleza.


Creo que así comienza todo. Todo lo grande comienza siempre pequeño; todo lo difícil comienza siempre fácil. Y creo que en ese momento próximo al final es cuando uno olvida todo el hermoso background que tiene, el que suscribe menosprecia el saber que el Cr 2+ es azul; el Cr 3+ es verde; el Cr 6+ es anaranjado en medio ácido y amarillo en medio básico. Es ahí donde uno comete el error: nunca debemos hacer de menos lo que conocemos, lo que a nosotros nos consta. Cualquiera puede decir que la reacción de Tollens produce un espejo de plata, pero pocas personas que yo conozco han exclamado cuan hermoso es ese precipitado de plata fina.


Esto es una reflexión acerca de los conocimientos y la forma de adquirirlos. No basta leer en un libro que la reacción de Cu 2+ con amoniaco produce el ion tetraaminocobre II, hay que ver el tubo de ensaye y contemplar el encanto, misterio y belleza de la química. Esta actividad sin duda genera entusiasmo y motivación por buscar entender los misterios de las sustancias. Puede ser una forma novedosa de enseñar (y aprender) química.