Un lugar para la ciencia, donde los disparates de un pretendiente a químico pupulan entre zanahorias y coles moradas (A place for science, where the absurdities of an aspiring to chemist are dancing between purple cabbage & carrots).
miércoles, 22 de diciembre de 2010
LOS PREMIOS DE LA ACADEMIA DAVIDIANA DE CIENCIAS 2010
domingo, 12 de diciembre de 2010
La experiencia del óxido nitroso
Bien, escribo esta entrada para contarles a mis amigos, compañeros y anexos, la experiencia que me ocurrió el otro día, cuando conseguí unos gramos (no más de diez) de nitrato de amonio puro. La verdad es que desde hace mucho tiempo quería probar en mi mismo el efecto del gas hilarante, pero como no es lo mismo fabricar la sal en un laboratorio marca mi alegría que comprarla a una compañía como Merck, Sigma-Aldrich ó J. T. Baker, pues me esperé hasta conseguirla de un bote que tuviera todas las especificaciones analíticas del producto.
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Lo conseguí bajo el sucio pretexto de que haría una práctica de determinación de entalpía de hidratación (que es muy endotérmica) usando la ecuación de Kirchhoff, pero lo cierto es que mi objeto de estudio no era la energía absorbida durante la hidratación, sino las reacciones fisiológicas que genera uno de sus productos de descomposición.
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Debo hacer mención de algunas cosas a considerar:
1) La descomposición térmica del nitrato de amonio da dos posibles reacciones, una donde se genera óxido nitroso y otra donde se genera nitrógeno y oxígeno; la primera se da a temperaturas entre los 200-260 °C y es una descomposición controlada, mientras que la segunda se da a temperaturas más altas y es explosiva.
2) El nitrato de amonio debe estar libre de iones cloruro, pues este anión actúa como catalizador en la reacción de descomposición del óxido en nitrógeno. El método recomendado para remover estos iones es el de precipitación con una solución de nitrato de plata. En caso de que las cantidades de iones cloruro sean de entre 0-50 ppm, no es tan viable remover los iones ya que no es una cantidad considerable y pueden contaminarse con otras especies, lo cual sería paradójico.
3) Durante la descomposición del nitrato de amonio se genera algo del muy venenoso NO, que si bien es poco, no es nada despreciable y mucho menos si se planea el uso prolongado. Para eliminar este subproducto se puede emplear un pequeño filtro hecho con sal de Mohr ó en su defecto, con sulfato ferroso heptahidratado, aunque esta última sal es más latosa y hay que estarla cambiando constantemente ya que su deshidratación u oxidación la hacen inútil.
4) Una posible descomposición del gas hilarante se puede dar por reacción con la vitamina B12 que se encuentra en las bacterias intestinales, lo cual a largo plazo produciría un déficit en la síntesis de metionina y por consiguiente, enfermedades como la gastritis megaloblástica por ejemplo.
5) La mala oxigenación del cuerpo mientras se está inhalando el nitrox puede generar problemas fisiológicos que van desde mareos y asfixia hasta formación de lagunas mentales, problemas psicomotrices ó muerte.
Después de considerar los puntos anteriores, decidí fabricar unos pequeños “cigarros” que contuvieran un poco de nitrato amónico y, haciendo como los químicos de antaño, probar a valor mexicano estos cigarrillos. ¡La experiencia fue aterradoramente fabulosa!
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Enrollé unos pocos cristales de nitrato de amonio en un papel de cigarro, al que ya le había acomodado el filtro, lo prendí y aspiré. No sentí nada extraño más que el dulce sabor del gas. Di una segunda fumada, y nada. Me decepcioné de mi invento (y de mí mismo), así que lo dejé mientras observaba un carrito de carreras de iron man que mi mamá me regaló por aquello de mi cumpleaños, lo acerqué a mi rostro para notar sus detalles y a medida que se acercaba, se hacía más grande hasta que tuvo el tamaño de un auto de carreras, lo cual me pareció curioso, pero era más intrigante que lo pudiera cargar con una sola mano, así que le di un ligero empujón e inmediatamente el carro comenzó a andar, dio vuelta en “u” y cuando estaba a punto de atropellarme se fue pequeño a medida que se acercaba a mí, a hasta que cuando llegó a mis pies había vuelto a su tamaño original.
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Me dio algo parecido a un susto eufórico y me desmaye junto al carrito en el suelo. Cuando desperté mi mamá me preguntó que qué me pasaba y me comentó que durante más de tres horas no paré de reír y que cuando entró a mi cuarto estaba tirado en el suelo, como desmayado pero riendo ¿wtf? Planeo volverlo a hacer de nuevo, con una dosis mayor e intentaré entrar al carro, quizá pase algo como en la película de meteoro ó mejor, como en la de rápido y furioso, al fin que en ambos casos se ocupa el nitrox, ya sea como inhalante o como comburente… :D
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Saludos
jueves, 25 de noviembre de 2010
El disfrute de las mieles de la gloria
viernes, 5 de noviembre de 2010
Cupido, toxinas y otras analogías químicas
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El infeliz querubín que se dedica a envenenar a la gente con sus flechas y a posar para las imágenes estampadas en globos, postales, hojitas y mucha otra chatarra que se vende muy bien a mediados de febrero, se distingue por dos cosas: porque está desnudo y porque tiene un vasto arsenal químico que ya quisieran los ejércitos de muchos países. Y durante el transcurso de esta plática, que tuve el gusto de escuchar dos veces, tuve una idea que me cautivó. Vino a mi mente un indio sudamericano mojando sus flechas en curaré antes de dispararlas contra su objetivo. Suponiendo que no todos conocen el curaré, he de explicar que se trata de una neurotoxina que contienen los batracios (anfibios como las ranas) y que está compuesta principalmente por una sustancia denominada tubocurarina. Esta sustancia es tan tóxica que un gramo de ella es capaz de matar a un ser humano o a una vaca.
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Concebí una relación entre el asexuado y el indio, ya que si imaginan a este último con alitas, la idea es similar… una persona empapando sustancias en sus flechas antes de dispararlas. Y estaba en mi extasiante momento de debralle, cuando recordé aquella clase con Stivalet donde movíamos el palito ;D y hacíamos sustancias parecidas (en estructura y efectos) a los transmisores bioquímicos. No diré nada más sobre el tema. Y de ahí, me transporté a otra historia con palitos… esta trataba de un Herr Professor alemán, que se dignó a dar una plática sencilla en el kindergarten y fue puesto en jaque por un preescolar. Ni modo, como dice todo el mundo, así pasa cuando sucede.
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Creo que a todos los profes les ha pasado eso, decía Andreas del Verrochio, maestro de Da Vinci, que el alumno debe superar al maestro. Pero hay pocos que lo toman así. Vienen mis fantasmas, mis recuerdos reprimidos… aquella ocasión que un san-juditas me ganó mi asiento en el metro Hidalgo; o tal vez el día en que me obligaron a comer sopa de champignones… La vez que mi equipo de calentamiento a reflujo se incendió (he ahí el porqué desde mayo me da pavor hacer prácticas de orgánica) o quizá cuando tuve un rendimiento del 0.00%...
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Todo lo que me atormenta junto en un lapso de inconsciencia autoinducida. Precisamente alcanzada por la presión interna, donde, neurotransmisores dejan de funcionar correctamente y me hacen escribir esto. Recuerdos de Veracruz, Acapulco, Facultad de Química, Cinvestav, UAM-I, bailan en mi hueco craneal y yo pseudoescuchando la plática de la mañana. Creo que todo es por pensar, por tratar de recordar si alguna vez estuve enamorado, pues si lo estuve, fue hace mucho tiempo. De ahí vienen los recuerdos perdidos, es la explicación más coherente que he tenido. Creo que no, nunca he estado enamorado. Digo, si he tenido respuestas fisiológicas frente a personas específicas, pero eso es diferente a sentir “algo profundo”.
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Y vuelvo al indio sudamericano. Tal vez sería mejor si Cupido empapara sus flechas en curaré, sarín, tabún, o que se yo. Así el mundo se evitaría muchos problemas. Aunque si las armas de las milicias del mundo dispararan lo mismo que las flechas del angelillo pornográfico, quizá lo cotidiano pasaría a ser parte de la dolce vita. Y es que como dijo John Lennon: “Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, en cambio, la violencia y el odio se practican a plena luz del día”.
viernes, 22 de octubre de 2010
Salsa bernesa en las tortas de tamal
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Pero dejándonos de cosas introductorias, he de decirles que mientras estaba desayunando una guajolota de rajas, encontré en la red el artículo del que les hablo, pero pues, por alguna razón extraña no lo descargué ni saqué su ficha. El paper era acerca de la fisicoquímica de la salsa bernesa, lo cual se me hizo interesante. Digo, yo no conozco la salsa bernesa, o no que yo sepa, pero pues, de cualquier manera me dieron ganas de hablar de ella.
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Y es que dicen que no hay mayor desastre en la cocina que el de observar que un producto batido se ha “cortado”. Esto ocurre con particular frecuencia en la elaboración de la complicada salsa bernesa, más inquieta e inestable que las mayonesas: una tibia emulsión de vinagre, vino, yemas de huevo (pues con las claras, cualquiera lo sabe, se hacen las deliciosas y esponjosas mousses) y mantequilla. Tan quisquillosos elementos con frecuencia se transforman en una masa repugnante y granulenta (ejemplo de cambio entrópico, ΔS), aun cuando se crea haber seguido todo el procedimiento de manera perfecta.
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La salsa misma es una suspensión coloidal de partículas sólidas. Aunque también puede hablarse de emulsión para tratar de la salsa bernesa, ya que se trata de una dispersión de líquidos inmezclables en donde uno forma gotitas dentro del otro. Eso dice Choppin. Ahora bien, la estabilidad de la salsa depende de la correcta interrelación de las fuerzas que mantienen a las gotitas en suspensión. ¿Cuándo ocurre el desastre? En el artículo de la revista Nature (y por ello debe de ser, si no cierto, por lo menos razonable)*, Perram, Nicolau y Perram afirman que la estabilidad de la salsa se produce por dos interrelaciones eléctricas de las partículas coloidales: la de Coulomb y la de van der Waals. Por la primera las partículas se rechazan; por la segunda se atraen.
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El asunto se complica (:S), ya que es necesario estudiar las moléculas como dipolos y los campos eléctricos que surgen entre ellas. Dicen los autores de dicho artículo que las fuerzas de van der Waals entre las partículas de la sauce béarnaise son relativamente débiles, así que no entran en juego a menos que las mencionadas partículas estén muy cercanas… lo cual ocurre precisamente al calentar paulatinamente la salsa durante su elaboración. El aumento de temperatura pone a las partículas coloidales en movimiento browniano y los choques son más frecuentes.
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Hay que revisar después el asunto de los iones y el de las cargas negativas en la superficie de las partículas. Pero, en resumidas cuentas, para salvar una salsa bernesa que se ha cortado no es necesario construir un ciclotrón ni estudiar fisicoquímica avanzada (ya veo a Rocío con su Chang de fisicoquímica 8P) basta con decrementar la concentración de iones o provocar que algunas moléculas ácidas sean adsorbidas (con d de David), es decir fijadas encima de las partículas, para lo cual basta con agregar agua o vinagre y batir enérgicamente. También se pueden añadir más yemas. Cada remedio tiene sus inconvenientes (principio de Le Chatelier ó tercera ley de Newton, por cierto, ¿la tercera ley de Newton será como el principio de Le Chatelier de los colegas físicos?). Mucho vinagre la vuelve incomible, mucha agua la hace, por supuesto, aguada y mucha yema provocará pesadez.
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Espero les haya gustado la entrada de hoy y de paso les haya abierto el apetito. ¡Provecho!
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*no porque lo diga una revista se debe tomar como cierto, esto sería el equivalente a un dogma y por tanto a una religión (dato de libro (ejem. Biblia, Corán)-->"verdad absoluta”; dato de revista (ejem. Nature, Science)-->¿verdad absoluta? R=No).
domingo, 17 de octubre de 2010
Nitrogenasa: la enzima que nos provee de nitrógeno
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Casi todas las moléculas de nuestro cuerpo contienen nitrógeno (N). Hay N en los aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas, en nuestro material genético, en las moléculas que transportan energía dentro del cuerpo, pero ¿de dónde conseguimos el nitrógeno que consumimos? Bueno, hay mucho nitrógeno a nuestro alrededor: especialmente en la atmósfera, cerca del 78% de ésta son moléculas diatómicas de N2. Pero lo cierto es que no usamos el nitrógeno atmosférico directamente. Lo inhalamos y enseguida lo exhalamos. Parte se disuelve en nuestra sangre, da un paseo y vuelve a salir sin habernos ayudado ni dañado.
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Todos los animales obtenemos nuestro nitrógeno de las plantas. Ellas por su parte lo obtienen de dos fuentes: del amoniaco (NH3) y de los nitratos (NO3-) del suelo o de microorganismos. Aunque, las plantas superiores tampoco pueden “fijar” nitrógeno de la atmósfera; obtienen el nitrógeno de fuentes naturales o de fertilizantes químicos. Algunas de las fuentes naturales son los minerales, las plantas y animales en descomposición, así como los nitratos producidos por descargas eléctricas que bajan con la lluvia ácida. Pero, el más extraordinario fijador de nitrógeno es un tipo de bacteria que vive en los nódulos de las raíces de las plantas leguminosas, en una relación simbiótica con ellas. Las leguminosas pueden fijar grandes cantidades de nitrógeno gaseoso, o mejor dicho, la bacteria que coexiste con ellas puede hacerlo.
Ellas tienen (y nosotros no) una enzima, que convierte el N2 a NH3. Las enzimas son proteínas, largos conglomerados de aminoácidos diferentes que tienen en conjunto una geometría y función específica. Existe por lo regular un sitio activo donde cada enzima lleva a cabo la tarea en cuestión. Esta enzima es la nitrogenasa, llamada así en virtud de su sustrato. Y lo divertido de todo esto es que en su parte interior nos tiene una sorpresa, y es que además de los aminoácidos comunes que forman parte de todas las enzimas, posee en su sitio activo un cúmulo de azufre y dos tipos de átomos metálicos: hierro y molibdeno. sábado, 16 de octubre de 2010
Termodinámica básica
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Pregunta: ¿Es el Infierno exotérmico (desprende calor) o endotérmico (lo absorbe)?
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1) Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste se desintegre.
2) Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirán hasta que el Infierno se congele.
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NOTA: Éste estudiante fue el único que sacó sobresaliente...

